UCR: Defensora de los derechos laborales

Saludos queridas almas: Una institución que tanto queremos, creadora de conocimiento, formadora de nuestros jóvenes prodigios, santa, siempre sagrada en sus luchas por el conocimiento y las luchas por los derechos de los desposeídos, esa es la Universidad de Costa Rica : velando siempre por el bienestar de la clase trabajadora. En estos rumbos infiernales, hemos encontrado una clara evidencia de esa gran defensa de los trabajadores que tanto predican las autoridades universitarias.

Alfredo Mesén Quirós, se echó un pleito desde 1998 contra la UCR por haber sido despedido injustamente de esta casa de estudios. Fué víctima de persecusión laboral por la administración de ese entonces; en 1999 recurre a los Tribunales de Justicia para reclamar sus derechos y no es hasta el pasado 14 de febrero de 2007 que los Tribunales le dan la razón (Ver sentencia AQUI). A la UCR esta majadería le costó millones de colones. Pero eso no es todo, a la fecha, la actual administración sigue pasándose por el culo la sentencia dada por los Tribunales y amenazando al señor Mesén Quirós. La Dra. María Pérez Yglesias le ha indicado a este señor que le hará la vida imposible desde Vicerrectoría de Acción Social.

En este Infierno estamos sumamente extrañados porque no aparecen los paladines de Ciencias Sociales tejiendo mantas y con altavoces denunciando esta injusticia. ¿Porqué no ha salido esto en la portada del Semanario Universidad? ¿Porqué no hacen una manifestación para echar a la Dra. María Pérez Yglesias?



CARTA PÚBLICA
A LA DRA. MARÍA PÉREZ IGLESIAS
VICERRECTORÍA DE ACCIÓN SOCIAL
UNIVERSIDAD DE COSTA RICA

Estimada señora:
Mi reincorporación a la Universidad de Costa Rica no es definitivamente el resultado de un favor, ni siquiera de la aceptación, por parte de las autoridades universitarias, de los actos ilegales cometidos por las autoridades anteriores, sino mas bien el resultado de una imposición de los Tribunales de Justicia, que desde el primer fallo me dieron toda la razón y que recursos leguyeros de la Oficina Jurídica de la Universidad, postergaron de apelación en apelación, los nueve años que en definitiva duró el proceso legal que originó mi despido ilegal.
Estoy aquí para ocupar mi puesto de trabajo, el que tenía cuando injustamente se me despidió: “Coordinador de la Unidad de Audio”, tal y como dice la sentencia del Tribunal de Trabajo:...”se declara nulidad absoluta de todo lo actuado (por la Universidad de Costa Rica) con relación al despido”... y “se ordena la inmediata reinstalación”... tal y como si nunca me hubiera ido, pues técnicamente nunca me he ido, nunca he dejado de ser funcionario y mis garantías y derechos deben permanecer intactos y no con el puesto que desempeñaba 10 años antes de que se me despidiera ni otro que se le antoje a la presente Administración, y absolutamente ningún puesto de inferior categoría salarial a la que actualmente ostenta el que legítimamente me corresponde como “Coordinador de la Unidad de Audio”, mucho menos sin consultármelo y sin mi aprobación.
Es fundamental que las autoridades entiendan que no estoy reincorporándome como un funcionario nuevo ni como un funcionario que se retiró hace nueve años y hoy se reincorpora, aunque me actualicen los salarios de entonces, NO, estoy reincorporándome tal y como si nunca me hubiera ido, es decir, lo que ocurrió con mi puesto, el que ocupaba cuando se me despidió ilegalmente, me ocurrió a mi, estuviera ocupado por quien quiera que lo estuviera ocupando. Aquí el asunto se trata de mí y de la sentencia firme que condena a la Universidad de Costa Rica y que ordena, entre otras cosas, mi reincorporación. No se trata sobre qué va a hacer la Universidad con las personas que movió a raíz de mi despido, de a quién asignó mi puesto (que siempre supieron las autoridades que estaba en litigio, y perdido además, desde hace ya bastante tiempo, y por tanto, no podían disponer en forma permanente de él); toda esta cadena de errores, y consecuencias de los mismos, por parte de las autoridades universitarias, le corresponde a ellas corregirlos, pero en ningún caso, yo que soy la víctima de todo esto, el que ha sufrido nueve años de injusticias y muchos meses previos de maltrato y persecución, debo sufrir las consecuencias de sus desaciertos y sus arbitrariedades.
Regreso como resultado de una sentencia firme que condena a la Universidad por las malas actuaciones de sus autoridades y me encuentro una actitud similar en las nuevas autoridades que de manera increíble desafían una orden judicial, exponiendo nuevamente a la Universidad a otro costo millonario de los recursos institucionales, es decir, de los recursos del pueblo, simplemente por el aparente y sorprendente capricho de mantener en mi puesto a la persona que actualmente lo ocupa, pasando por encima de mis derechos, de la ley, e incluso sometiéndome a un proceso de incertidumbre (desde mi reincorporación y hasta el día de ayer martes 21 de agosto, no se me asignaron funciones y estas que se me asignan con fecha 21 de agosto, son como asistente de un subalterno de un puesto similar al que tenía antes del despido, antes de eso se me mantuvo en una silla sin permitirme hacer absolutamente nada), que no se diferencia en nada del proceso de persecución y acoso previo al despido de hace nueve años. Recuerdo bien que usted me dijo que “aunque es otro equipo de personas el que forma la actual Administración, es el mismo grupo político”.
Lamento tal y como me lo manifestó usted en presencia de mi abogada, la Licda. Margarita Acuña, que “contrariar sus deseos atenta contra su salud, me coloca en la acera de enfrente, como su enemigo, y que si por motivo de la razón que me asiste, los Tribunales me dan nuevamente la razón y paso a ocupar nuevamente mi puesto, usted, como autoridad que es y quien manda aquí en la Universidad, me hará la vida muy difícil, e incluso, la llevaría a reestructurar toda la Vicerrectoría de Acción Social con tal de desmantelar la Unidad de Audio y dejarme a mi sentado en un banco y con un equipito de sonido”.
Agradezco, pese a lo muy lamentable de su actuación y de la Oficina Jurídica que la asesora, que haya puesto las cartas sobre la mesa, dejando al descubierto el estilo de esta Administración, los recursos que utiliza, la manera que usan la autoridad y el poder y la forma en que burlan la ley con tal de satisfacer sus prepotencias; agradezco porque de esta manera la comunidad universitaria tiene la oportunidad de conocer, aunque sea a costa de mis derechos y mi dignidad, la realidad del actual equipo que conduce los destinos de la Universidad, para así poder evitar que tal aberración que atenta hoy contra la ley, la justicia, la democracia, la autonomía y el auténtico espíritu universitario, sea desterrado para siempre con la NO reelección de estas personas.


Alfredo Mesén Quirós
Vicerrectoría de Acción Social