Condenan a asesinos de Parmenio

Saludos Queridas Almas: Todos hemos sido testigos de la finalización de uno de los juicios más largos de la historia de nuestro país: El caso del comunicador Parmenio Medina Pérez. Seis años se tardó en llegar a este momento en el cual el proceso aun no termina, porque falta el conjuro mágico del recurso de casación. 

¿Quién hubiera pensado en los buenos tiempos de Minor Calvo que era un estafador? Cuando salía por Televisión hablando tan bonito de Dios, congregaba a ese montón de gente que daba millones de colones en ofrendas, las viejitas solo hablaban bellezas cuando empezó con su proyecto Radio María que fue su tumba judicial a la larga. ¿Buscaba el padre Mainor ser más conocido que el mismo Cristo? ¿O simplemente cayó ante las garras de la codicia? El famoso escándalo de las clases de manejo en la Sabana se une al elenco de sucesos. Ahora Minor de Jesús Calvo no tiene credibilidad, a excepción de su familia y amigos cercanos.

La pregunta del millón para los condenados ¿Valió la pena tanta vara para asesinar a Parmenio por unas noticias que iba a publicar? Lo más sensato hubiera sido desmentirlo, desacreditarlo y ya. Pero llegar al homicidio, por acallar a otra persona, es una afrenta contra todo.

Con el antecedente del caso Burgos, es claro que el Poder Judicial no se quiere jugar el chance de exhibir sus glúteos a la opinión pública, como lo hizo en el caso del asesinato de la periodista Ivannia Mora, y después de ese episodio en el cual por diversas impericias de las investigaciones que dieron con la absolutoria de Eugenio Millot.

Por supuesto que el Poder Judicial aún tiene una gran deuda con nosotros -quienes costeamos sus salarios y sus lujos- pero hay dos de los casos sonados que aún ni siquiera han ido a juicio: el de los ex-presidentes Calderón y Rodríguez. Esto sin contar que la vez pasada Juan Diego Castro le peló las nalgas al Poder Judicial diciendo que solo el 2% de los casos que llegan, terminan con una condena.

Hoy se le hizo justicia a uno de los grandes mártires del periodismo costarricense, que aunque nacido en Colombia, ha sido todo un modelo a seguir por nuevas generaciones. Ojalá descanses al fin Parmenio.