Paradojas Educativas del MEP N°3: El Muñeco de Paja de la nota de conducta

Saludos queridas almas: El día de hoy nos referiremos a otra de las paradojas educativas más sobresalientes del MEP: La nota de conducta. Hoy en día los costarricenses nos quejamos de la impunidad campante en cuanto a la delincuencia, los maleantes nos roban, nos agreden y hacen lo que quieran con nosotros; muchos de ellos son apresados por la policía y al día siguiente los vemos en la calle, porque un juez irresponsablemente los suelta. Pues bien, muchas de estas situaciones se pudieron haber prevenido si en las instituciones educativas, las acciones correctivas que se aplican hubieran sido más drásticas, ya que los jóvenes infractores al sentir que salen airosos de sus andadas, crecen con la idea de que pueden hacer lo que les dé la gana, y nada les va a pasar. Y así nacen los nuevos delincuentes.

Antes si un estudiante traficaba drogas dentro del centro educativo, o agredía físicamente a algún miembro de la comunidad educativa, era expulsado por el resto del curso lectivo de la institución y su matrícula al año siguiente era condicionada... un refuerzo negativo que hacía pensar dos veces a nuestros jóvenes antes de cometer una falta de estas. Como ya sabemos, gracias a la Sala Constitucional, ahora lo más que se puede expulsar a un estudiante es un periodo de treinta días, y hay que aguantarle cualquier mierda que haga cuando vuelva.

Pues bien, en el MEP habían otros mecanismos alternos para sancionar a un estudiante problemático, en el curso lectivo anterior, si un estudiante llevaba roja en conducta, quedaba aplazado en todas las asignaturas cuya nota fuera inferior a 80; en la actualidad, esa norma está derogada gracias al nuevo reglamento de evaluación 2009, con los cambios impuestos por la actual administración del MEP. Actualmente, si un estudiante está aplazado en conducta, debe cumplir con un "trabajo comunal" de acuerdo con el artículo 67 de esta nueva normativa.

Lo extraño es que estas alcahueterías evaluativas no fueron impuestas por la Sala Constitucional (como el hecho de no poder expulsar a un estudiante por un año) sino que salieron espontáneamente del mismo MEP, y en la elaboración de este nuevo reglamento no se tomaron en cuenta a las organizaciones magisteriales que al fin, al cabo y al todo, son las que agrupan a los docentes que son quienes tienen contacto directo con los estudiantes.

Supongamos un caso concreto: Juanito vende drogas en el Liceo de Hatillo, es acusado por otro compañerito de su actuación, por lo que Juanito agarra a pichazos a su delator... a nivel educativo ¿qué es lo que sucede? Pues simple: en ese trimestre a Juanito se le rebajarán 45 puntos de la nota de conducta (aún tiene posibilidades de pasar, de acuerdo a la nueva normativa del MEP en cuanto a ponderaciones) y probablemente se le imponga alguna acción correctiva, que a los sumo será una expulsión de un mes (en el MEP maquillan este término con "interrupción del proceso educativo") .

En el MEP se defienden diciendo que a Juanito se le puede denunciar en los Tribunales Penales Juveniles por su comportamiento, pero ya todos sabemos que la efectividad de la justicia en estas instancias es prácticamente de juguete. Y así crecerá Juanito con la idea de que puede hacer el despiche que quiera, llegará a la edad adulta y es muy probable que termine siendo un delincuente más en la calle, que hasta que cometa un pichazo de delitos, talvez llegue a estar en el tabo un par de años.

El MEP, lejos de colaborar con la formación de ciudadanos decentes, con estas regalías en evaluación de la conducta, lo que está es fomentando que los colegios se conviertan en tierra de nadie. En mis tiempos, un docente llamaba la atención por una falta y hasta era apoyado por el padre de familia... hoy en día hasta decirle algo a un güila puede ser causal de un problema tan hijueputa que puede desencadenar hasta en un despido o en una demanda contra el docente. Y el ciclo sigue, si hasta para aplicar una simple sanción por una bagatela estudiantil hay que seguir todo un trámite burocrático, que lo que provoca es que muchos docentes ni siquiera tramiten la sanción. Y con esta mierda de sistema, seguiremos viendo más pichazos colegiales...

Si bien es cierto, las medidas anteriores limitaban el derecho a la educación de los infractores, al menos hacían más llevadero el proceso educativo, ahora ¿porqué respetar derechos de infractores que no respetan nada e incumplen con sus deberes? El estudiante bueno, no debe preocuparse si aumentan las sanciones o la rigurosidad de la evaluación de la conducta, siempre se portará bien y no tendrá problemas. Al paso que vamos, la educación de nuestro país se acerca más al borde del abismo.

En próximas ediciones seguiremos hablando más de estas paradojas educativas del MEP.

 
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