Por una reforma en el Código Electoral

Saludos queridas almas: Después de ver las noticias sobre compra de bonos de los partidos políticos en la campaña pasada, por parte de empresas con directivos extranjeros, este pobre diablo se une al clamor general de la ciudadanía, en el sentido que debe cerrarse el portillo en la ley electoral, mediante una reforma que no permita este relajo.

Para que nos ilustremos, los partidos políticos tienen derecho a cobrar la famosa deuda política después de las elecciones, esta se paga según el porcentaje de votos que hayan obtenido en la elección. El problema es que los partidos ocupan el financiamiento durante la campaña política y no después, por eso es que confeccionan bonos, los cuales ponen a “la venta” para financiar sus gastos, los hay en la clases A, B, C, D y hasta E (como los libertarios).

Quienes compren bonos de la clase A, tendrán asegurada su inversión y una ganancia extra, por ejemplo, una empresa se puede ganar mil millones de colones invirtiendo solamente 900 millones. En cambio quienes adquieran bonos tipo B (dependiendo del partido, de los resultados electorales) la verán más difícil de recuperar, si invirtieron 900 millones en este tipo de bonos, talvez recuperen la totalidad de la inversión o una parte de ella; y ni hablar de los bonos C, D ó E, que prácticamente se compran con el entendido que no recuperarán la inversión…estos son los bonos que más se deben cuestionar, porque aunque no se dice tácitamente, quienes los compren, están donando su dinero a la campaña de un partido político.

Hay que regular la venta de bonos, no puede ser posible que se permita que empresas importantes, algunas con intereses en licitaciones u otros negocios del Estado, estén comprando bonos B,C,D ó E, porque ya esto no se convierte en una inversión riesgosa, sino en una donación encubierta.

Dudo mucho que con 5 millones de colones se pueda comprar un partido o influencias en el gobierno, por esa plata tan siquiera les contesten el teléfono en Casa Presidencial. Pero estas varas si se prestan para suspicacias, y por el bien de la democracia en el país, es necesario cerrar estos portillos.

Esperemos que la Asamblea Legislativa sirva para algo en este tema, o de lo contrario, ¡Que se vayan al Infierno!