Saludos queridas almas: Las llamas del Infierno de Costa Rica elevan el sufrimiento de los corruptos que denunciamos. Somos parte del pueblo costarricense harto del relajo y jamás atacaríamos a una persona sin la debida documentación de respaldo.
Cualquier persona señalada en este blog puede enviar un descargo porque aquí no tiembla el tridente para publicar el respectivo derecho de respuesta.
El domingo pasado a este infierno le fue reconocido su trayectoria en la lucha contra la corrupción, ya que el golpe de nuestras publicaciones reside en la fuerza de nuestra reputación virtual y del coraje de los miles de informantes que dan el paso al frente. A causa de este reconocimiento han surgido voces de protesta que pretenden deslegitimar esta causa.
Ese es el caso del abogado Federico Campos, quien me trata de "cobarde" por usar el anonimato para luchar contra la corrupción, lo cual me llena de orgullo porque no hay mayor honor que ser descalificado por quienes quieren una sociedad en silencio, al servicio del crimen, llena de impunidad, donde nadie cuestione.
Este blog realizó una publicación sobre los vínculos de este abogado que se dedica a defender lo peor de la mafia al mismo tiempo que es consultor de la Corte y sale en fotos con su amigo Luis Paulino Mora. Hecho que Campos nunca refutó ni presentó argumentos para falsear a este Infierno, pero luego sale en prensa atacando mi anonimato.
Reto públicamente al Abogado de la Mafia a que no desvíe el tema, si tanto le molestó mi publicación que la desvirtúe, yo le presto el blog, pero que no venga a exigir que de la cara porque la decencia no es cuestión de identidad, es un asunto de acciones, escenario donde Campos ha figurado por sus continuas faltas.
Yo no tengo el apellido, los contactos, el dinero ni las malas juntas de este abogado, soy un pobre diablo común y corriente, de la clase trabajadora, con ingresos honestos, amigo de los que la pulsean. Si este señor cree que puede destruir los logros de la libertad de expresión y tecnología tendrá que arder más en las llamas de este Infierno.
