El abuso del salacuartazo

Saludos queridas almas: Hace unos años un estudiante interpuso un recurso de amparo porque no lo dejaban entrar al colegio con el pelo largo; otro estudiante interpuso un recurso de amparo para obligar al ministro de educación a cortarse el pelo. Ambos recursos fueron declarados sin lugar y generaron polémica en su momento.

Recientemente un padre de un estudiante del Colegio México interpuso un recurso de amparo porque no dejaron entrar a su chiquito a la institución en tennis. La Sala declaró sin lugar ese amparo y consideró que la acción de la institución no constituía ningún trato discriminatorio, cruel ni degradante con el joven.

Lo anterior es una muestra más de cómo los ticos queremos utilizar la Sala Constitucional para arreglar cualquier mal que nos aqueje en nuestra vida cotidiana, por más insignificante que sea. Me parece que debatir en el Tribunal más importante de este país, si es o no constitucional el uso de tennis o pelo largo en un colegial, es una de las mayores pérdidas de tiempo y de recursos del Poder Judicial. Los magistrados deberían invertir su tiempo en asuntos más relevantes.

Si alguien se tira un pedo o le saca la lengua al vecino, ya quieren ir a dilucidar esas tonteras al Tribunal más importante del país. Y esto es una cuestión de cultura, porque no se trata de limitar derechos a nadie, pero los ciudadanos debemos aprender a resolver los conflictos domésticos de otra forma que no implique un gasto innecesario de los recursos del Estado. 

Cuando la Sala Constitucional declara con lugar un recurso de amparo, condena a la parte recurrida al pago de costas, daños y perjuicios. Si declara sin lugar el recurso ¿debería condenar al recurrente al pago de las costas? En mi opinión, creo que debería aplicarse en algunos casos, cuando se evidencie que el recurso es  con el fin de joder la paciencia. Se las dejo picando con esa pregunta.

Y para terminar, les dejo el voto comentado anteriormente: 12356-11 CENTRO EDUCATIVO. IMPIDEN A ESTUDIANTE INGRESO A COLEGIO POR USAR TENIS. El recurrente manifiesta que, el amparado es estudiante del colegio recurrido. Indica que el 5 de agosto del año en curso, el guarda de la institución recurrida le informó al amparado que "no podía entrar porque andaba con tenis". No obstante después de 40 minutos, se les permitió el ingreso a dicho centro educativo. Posteriormente, conversó con el Subdirector, a quien le indicó que era el responsable legal del amparado y quien le había dicho que asistiera a clases con tenis mientras arreglaban sus zapatos, asimismo le mostró el cuaderno de comunicaciones. Añadió que dicho servidor le informó que seguía las órdenes de la directora, y que existía una circular al respecto, misma que no le mostró. En criterio de esta Sala Constitucional, el actuar de la autoridad recurrida no resulta arbitrario, tampoco es posible calificarlo como un trato cruel y degradante, pues, se impidió el ingreso del estudiante por incumplir la normativa aplicable, sin que hubiera brindado una justificación razonable que permitiera excusar la conducta. Como se puede apreciar, la decisión no se sustenta en consideraciones sobre la personalidad del amparado, o bien sobre su condición social, que puedan ser tenidas como discriminatorias. Todo lo anterior fue dispuesto, en el marco de la relación de sujeción especial que existe entre el menor y el centro educativo, en aras de mantener la disciplina – parte integral de la formación educativa de todo individuo –. Bajo este orden de consideraciones, se descarta la lesión de derecho fundamental alguno. Se declara sin lugar el recurso. SL