La ANEP de Albino Vargas “Casa de herrero, cuchillo de palo”

Saludos queridas almas: Hemos recibido en nuestro correo infernal una carta del ex-funcionario de la ANEP Carlos Monterrey, quien fue despedido recientemente de esta organización sin ningún tipo de proceso y de la manera más injusta. Monterrey fue uno de los férreos opositores a la reelección de Albino Vargas, también cuestionó seriamente a Vargas por la "estafa del Tití" y casualmente cuando Albino es reelegido, empieza la persecusión. Les dejo la nota:

"Casa de Herrero, Cuchillo de Palo" Ese viejo adagio popular dibuja perfectamente la actitud del Señor Albino Vargas. Mientras en todos los medios en que le es posible salir, vende la imagen del sindicalista defensor de los derechos de las y los trabajadores, al interno en la ANEP otra es la historia, los que tienen el decoro de expresar su pensamiento contrario a los mandatos del cacique sufren de acoso laboral, y más recientemente después de las elecciones de la ANEP, persecución política.

Por supuesto que no son todos, su séquito goza de los privilegios que por su lealtad o temor les brinda el señor, ejemplos sombran: falsificación de documentos oficiales sin una verdadera sanción, inclusive cuando cabía la vía judicial; salarios de lujo por el esfuerzo de realizar el menor esfuerzo; algunos inclusive se dan el lujo de realizar actos sensuales “indebidos” en las oficinas de la ANEP con plena impunidad; permisos o licencias sindicales en instituciones de forma permanente por más de doce años y un gran número de etc.

No obstante lo anterior un grupo de compañeras y compañeros creíamos que brindarles a la afiliación de ANEP una alternativa en la conducción de uno de los principales sindicatos del país traería beneficios ya que si triunfábamos impulsaríamos nuestras ideas, si no esperábamos que como oposición también irradiaríamos nuestro proyecto, que equivocado estábamos, a nivel del proceso electoral, el Señor utilizó todas las herramientas posible para ganar, las legales y las ilegales inclusive su versión del “memorándum del miedo”, valiente democracia sindical.

En todo caso, sus amenazas de hacer una limpia u overhall en la ANEP creímos que no pasaban de las amenazas politiqueras para atemorizar a sus oponentes electorales, pero nos equivocamos y sus acciones expresan claramente lo que verdaderamente es: creyendo que representaba una amenaza a su poder narcótico en un momento se reunió de forma secreta o discreta con miembros de la Junta Directiva de una de las Seccionales del AyA, a la cual yo atiendo, tratando de ver la manera de “sacarme” de la ANEP ya que representaba un peligro por mi oposición a como se estaba llevando el proyecto del “TITI”; otra de las expresiones de acoso fue no brindarme los recursos para atender a las Seccionales a mi cargo; xenofóbicamente cuestionó mi estatus migratorio, otra forma de acoso; grande fue mi sorpresa cuando reenvié un correo llamando a la manifestación del plan fiscal y su repuesta fue iracunda acosándome de colaborador de organizaciones utópicas fuera de la realidad (APSE), pero el colmo de la desfachatez fue cuando a escasa una semana de terminar el proceso electoral (octubre) me llamó a su oficina a pedirme que renunciara, QUE SI NO LO HACÍA ÉL ME DESPEDIRÍA, por supuesto en ese momento interpuse la denuncia correspondiente ante el MTSS por acoso laboral y persecución política, curiosamente al día de hoy el MTSS todavía no la ha tramitado.

El pasado viernes 13 de enero me hacen llegar mi carta de despido, acuerdo tomado por la Junta Directiva de la ANEP, sin explicar los motivos, y es más, sin permitirme mi derecho de defensa violentando el debido proceso que tanto menciona el Señor en sus discursos, no obstante las razones son obvias: cuestionar la desastrosa administración del proyecto del TITI que costo a la ANEP nada más que al rededor cuatrocientos millones de colones, conversar con los trabajadores para que pidieran transparencia en los manejos económicos y conocer los salarios de los funcionarios de ANEP, en especial lo que devenga el Señor, pedir concordancia entre lo que dice y lo que hace, solicitar democracia y un verdadero sindicato en beneficio de la clase trabajadora, por cuestionar su permanencia en la dirección de ANEP convirtiéndose en una “vaca sagrada del sindicalismo (20 años y dos por venir) por eso me echó el Señor.

Todavía quedan compañeros y compañeras trabajadores de ANEP que sufren persecución y acoso, otros ya hartados de la situación han renunciado, pero al compañero Edgar Morales (Pata) le aplicó otra receta y creo que por temor a las repercusiones políticas de despedirlo lo mandó obligadamente a vacaciones.

En fin, el hábito no hace al Monge, y el Señor no debería llamarse dirigente sindical, le queda extremadamente grande ese hábito.

Carlos Monterrey López, ex trabajador de ANEP, despedido por mostrar decoro y dignidad.
Cédula 155803280334
San José, enero 2012