Necesitamos protestas inteligentes

Saludos queridas almas: Se anuncian vientos de huelga por el miserable aumento salarial del gobierno para los empleados públicos. Independientemente de si tienen razón o no, ya va siendo hora que los líderes sindicales reinventen las estrategias de protesta y presión, para esta y futuras manifestaciones.

Es típico que los sindicatos convoquen a una marcha que por lo general sale de la estatua de León Cortés o del Parque Central y termina en la Asamblea Legislativa o en Casa Presidencial, casi siempre termina al almuerzo y si llueve, termina antes. Ya todo el mundo -y hasta el gobierno- se sabe eso de memoria. De forma paralela, en la mayoría de las ocasiones los afectados con las manifestaciones son ciudadanos que no tienen vela en el entierro.

Primero, creo que los sindicatos deben buscar que la afectación negativa de las protestas en las personas sea mínima, esto por que se ganan la antipatía del pueblo. Si la protesta es contra los diputados, lo que hay que hacer es concentrarse en la Asamblea y no permitir que los diputados salgan de ahí, o en su defecto ir a las casas de éstos a bloquearles la salida; si la cosa es contra la presidenta, que vayan a la casa de ella o a Casa Presidencial a cerrarle el paso. Que les corten el libre tránsito, la entrada de suministros, electricidad y agua a los objetivos específicos, sin afectar al resto de los ciudadanos.

Otra cosa es que los sindicatos tienen que cambiar, es que protestan solo cuando hay intereses que les afectan directamente a ellos. Sería interesante ver una huelga para que remuevan a algún funcionario ligado con actos de corrupción, o contra el régimen de pensiones millonarios de algunos magistrados, o contra la Asamblea por no aprobar una ley de tránsito sin problemas de inconstitucionalidad; o los maestros en huelga por el estado de las aulas de un centro educativo específico, por ejemplo. Estos objetivos muchas veces son tomados como puntos "secundarios" y la protesta principal casi siempre es con respecto a intereses particulares.


Todos sabemos que los empleados públicos tenemos la posibilidad de protestar, mientras que los privados se los lleva candanga, porque a ellos fácilmente los dejan sin brete, por la desprotección del Ministerio de Trabajo y otros entes gubernamentales. Si conocemos esa realidad, hay que hacer protestas en las cuales no se afecten a los empleados de la empresa privada, es decir, que puedan llegar a tiempo a sus trabajos, sin bloqueos.

Otro asunto importante tiene que ver con las huelgas en el sector salud, ya sabemos que la Sala Constitucional prohibió estas prácticas, entonces ya va siendo hora que los sindicatos del sector salud se reinventen las estrategias para protestar, porque los asegurados no pueden ni deben ser utilizados como rehenes.

En este apartado, debo resaltar que los ambientalistas son los más creativos a la hora de protestar: recurren a los Tribunales, organizan caminatas y marchas que no afectan el libre tránsito del resto de los ciudadanos, protestan de manera muy inteligente y son muy comprometidos con su causa, que es en beneficio del medioambiente. Los sindicatos deben aprender de estas organizaciones.