Ligia Fallas da vergüenza, pero merece respeto

Saludos queridas almas: La diputada del Frente Amplio (FA) a diferencia de muchos políticos es consecuente con su ideología y, en apariencia, no traiciona sus ideales por conveniencia política o para defender un gobierno aliado de su partido, pero no de sus principios.

No es como Edgardo Araya, Jefe de Fracción del FA que primero dice que las palabras de la diputada Fallas en cuanto a las críticas contra el gobierno por condenar las acciones de Maduro contra los manifestantes en Venezuela, son a título personal, aunque luego la respalde.

El problema no es doña Ligia, el problema tampoco es el FA, el problema es el sistema de elección de nuestros diputados. Este partido creció gracias a la labor de José María Villalta en la Asamblea Legislativa. Diputado con quien uno podía NO estar de acuerdo, pero rara vez dio vergüenza como padre de la patria. 

El problema es que esta bancada del FA, rara vez NO da vergüenza. Y la solución no es que ningún diputado del FA vuelva a ser diputado de nuestra Asamblea Legislativa, porque es claro que mucho diputado cristiano, del PAC, PASE, PLN y PUSC también han sido nefastos. Importante es que al menos el pueblo pueda escoger directamente a una Eva Carazo o reelegir a un José María Villalta o Frank Camacho para que hagan un balance en la AL; pero que una Ligia Fallas, Carlos Hernández o Jorge Arguedas nunca vuelvan a estar ahí. 

Mientras no exista un sistema de elección directa de diputados en Costa Rica, se la juega mucho cualquier costarricense al votar por el Frente Amplio, con la gran posibilidad de que cualquier payaso sea elegido diputado por ese partido. 

Ligia Fallas da vergüenza, pero más vergüenza debería darles a quienes dieron su voto para que nos deshonrara a nivel internacional. Si no aprendemos de la historia estamos condenamos a repetirla: ¡Al Infierno a quienes no aprenden de sus errores!