La Ruleta Rusa de la Asamblea Constituyente

Saludos queridas almas: Es cierto que es necesario reformar leyes en este país para mejorarlas en favor de la ciudadanía. Y hay mecanismos establecidos para lograrlo, mediante reformas. Sin embargo, un grupo de ciudadanos busca convocar una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución que rija a partir del 2021, lo cual veo con muchísimo recelo y desconfianza.

¿Qué opinan de la Asamblea Legislativa?
Para nadie es un secreto el descontento y la desconfianza de la mayoría del electorado con la Asamblea Legislativa. Constantemente en redes sociales y en las calles, la gente recuerda a las madres de los diputados, por sus desaciertos, vagancia, arrogancia y petulancia. 

La mayoría nos quejamos de la forma de elegir diputados, queremos otra forma de escogerlos, que no sea listas impuestas por la argolla de los partidos políticos. Y aquí es donde tenemos que tener bien clarito este asunto: Los diputados de la Asamblea Constituyente se elegirían de la misma forma que los diputados de la Asamblea Legislativa.

En una Asamblea Constituyente, NO es el pueblo quien tendría el poder. Son 45 personas que estaríamos eligiendo de entre las listas de los partidos políticos para que tengan ese poder. Si nos quejamos de la forma de elección de diputados, la forma de elegir a los constituyentes es la misma carajada, y permitiría que cualquier Oscar López, Ligia Fallas, Ronal Araya o fundamentalistas panderetas tipo Justo Orozco, tengan la oportunidad de meter sus majaderías particulares en la Constitución.

¿Estamos dispuestos a firmar ese cheque en blanco? ¿Estamos dispuestos a darle un poder prácticamente divino sobre el bien y el mal a un grupo de 45 diputados constituyentes? A mi no me suena. Podrá haber un proyecto al inicio, y al final nos meten otro. El poder que tendrían estos carajos equivale a convertirlos en dioses.

Los constituyentes pueden prometer cielo, tierra y bajar las estrellas, con tal de estar en el cargo. Pero una vez montados en la arepa voladora, tienen poderes ilimitados. Al inicio podría haber un proyecto más o menos bueno, o al menos bien intencionado, pero al final se termina aprobando otra cosa en contra de los intereses del pueblo.

La realidad política actual, con un multipartidismo resquebrajado, convertiría esta Asamblea Constituyente en un pleito de perros y gatos.

Los promotores de esta iniciativa NO respetan el Estado de Derecho.

La recolección de firmas para convocar a referendum preguntando a la ciudadanía si quieren arriesgar el pellejo eligiendo una Asamblea Constituyente, estaba en marcha con la bendición del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Sin embargo, actualmente hay una acción de inconstitucionalidad contra dos resoluciones del TSE, por lo cual es lógico que el proceso debe suspenderse momentáneamente hasta que se resuelvan dichas acciones.

Uno esperaría que en un Estado de Derecho, la gente obedezca las resoluciones judiciales (aunque no estuviera de acuerdo), sin embargo los promotores de la Constituyente pegaron el grito al cielo, berrearon y dicen que van a recoger las firmas a güevo, aunque vaya en contra de la suspensión.

Aquí es donde surgen dudas delicadas y desconfianza. Si los promotores no aceptan una suspensión momentánea al proceso, ¿de que serán capaces si la Asamblea Constituyente no toma en cuenta sus intereses? Me deja con la paja detrás de la oreja, ese cuestionamiento.

Para no extenderme mucho con el tema, les invito a informarse de las implicaciones y del proceso que lleva esta carajada. Y que pelen el ojo, porque pase lo que pase, al final, los afectados seremos todos.

¡Al infierno los alborotadores!

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